jueves, 7 de mayo de 2009

Trabajo práctico Nº 3: Unión de elementos distintos y aparentemente irrelevantes



En el siglo XVIII, en un tranquilo poblado de Magdeburgo, los habitantes solían asistir todos los domingos a la misa que dictaba el sacerdote Leopold Bismarck. Este era un ser ermitaño, salía solo para dirigirse a sus fieles y después de la misa se recluía en su monasterio con los demás sacerdotes. Ese sábado el sacerdote salió, como lo hacia cada noche, a caminar por el patio del monasterio para pensar en la misa de la mañana siguiente. En un momento se escuchó un golpe seco en el piso. Los demás sacerdotes corrieron a ver que había ocurrido, pero nunca imaginaron que se iban a encontrar, en medio de las baldosas grises y rojas, el cuerpo sin vida de Bismark.
Los pobladores quedaron conmocionados por la noticia, nadie entendía cuales podían ser las causas de la muerte del sacerdote. El cuerpo no tenía ninguna herida ni había evidencia de que algún extraño hubiese entrado al monasterio a esas altas horas de la noche.
Los sacerdotes decidieron contratar a Micheal Maier para que averiguara que había ocurrido. Maier era muy famoso por revelar este tipo de misterios. Estuvo recorriendo todo el día cada rincón del monasterio, mientras anotaba todo en una pequeña agenda. Al llegar la noche les confirmó a otros sacerdotes que se trataba de un asesinato. Todos quedaron impactados con la noticia.
El detective empezó a pensar quién, cómo y porqué podría haberlo hecho. Decidió ir a la capilla donde el sacerdote solia dar la misa. Se sacó el saco, lo dejó en uno de los bancos y se acercó a la cruz, desde donde el sacerdote oraba para sus fieles.
Alrededor del mediodía el detective encontró, en el bolsillo izquierdo de su saco, un papel, que decía: “Seguí investigando pero nunca sabrás con que lo maté. Te dejo algunas pistas, tiene color marrón y olor propio. Su función principal es alimentar, pero a la vez puede llevar a la obsesión”. El detective extrañado intentó pensar razonablemente, caería en el juego del asesino solo para descubrir la verdad.
Al llegar a su casa encontró debajo de la puerta un sobre que decía: “Permite estimular ciertos sentidos y es un elemento siempre presente en ceremonias”. Otra pista más. El detective empezó a elaborar ciertas hipótesis sobre cuál seria aquel objeto.
Al despertarse, el detective fue a desayunar y tropezó en la calle con una dulce mujer, a la que se le cayó un sobre y se dio rápidamente a la fuga. El detective lo abrió y supo que era otra nueva pista, esta decía: “En su interior contiene diferentes elementos”.
Michael cada vez tenía menos dudas e iba reafirmando su hipótesis.
Decidió darle a conocer su pensamiento sobre lo sucedido al cura director del monasterio. Este le comentó que habían encontrado en la puerta del monasterio un sobre a su nombre. El detective sabía que era otra pista, esta decía: “Tiene diferentes tamaños y es transportable”.
El detective unió las pistas y le afirmó al cura director que el padre Leopold había sido asesinado con un golpe seco en la nuca con un evangelio arrojado desde el séptimo piso.
Con respecto a la primera pista, la Biblia tiene olor a viejo y es de color amarronado. Su función principal es alimentar el alma y puede llevar a la obsesión de mantener una vida sumamente ortodoxa describiendo la responsabilidad del buen pastor. En relación a la segunda pista, la Biblia estimula y ejercita la vista y siempre esta presente en la celebración de la misa. La tercera pista planteaba que el objeto tiene en su interior diferentes elementos y el evangelio en su interior esta compuesto por hojas, palabras y testamentos. La cuarta pista decía que tiene diferentes tamaños y es transportable, por su parte el evangelio puede ser de distinto tamaño y es transportable, se lleva del templo a la biblioteca, al dormitorio, es decir, puede ser llevado de un lado al otro.
El cura director le comentó al detective que no podría ser el evangelio porque todas las noches se hacen chequeos de la cantidad de biblias que hay en la biblioteca y esa noche en el registro figuraban todas las biblias y a la vez ningún extraño entró al convento a esa hora.
El cura le aconsejó al detective que pensara otras opciones.
Mientras Maier reflexionaba, el cura le dijo con lágrimas en los ojos, que extrañaba a su compañero porque todas las noches compartían una taza de cacao antes de su paseo nocturno.
En ese instante el detective unió cabos y se imaginó que la herramienta del asesino podría haber sido el cacao, tal vez vencido. Por la primera pista porque tiene olor fuerte y color marrón y puede llevar por su gusto rico a ser una obsesión para algunas personas. Con respecto a la pista dos, el cacao estimula a la papila gustativa y el olfato y siempre esta presente en las ceremonias de cumpleaños. Con respecto a la pista tres, el cacao esta compuesto por ingredientes como el chocolate y el azúcar triturado. En relación a la pista cuatro, el cacao se puede encontrar en diferentes tamaños, en granos más gruesos o triturado fino y se puede llevar en un bolso, jarro o frasco a donde sea.
Al llegar a este punto Maier se detuvo a pensar algunas cosas como: ¿Quién podría haber puesto ese cacao vencido en la taza del padre Leopold? ¿Por qué si tomaron juntos la taza de cacao, el cura director no había sido afectado por el cacao? ¿Sería él el asesino?


2 comentarios:

  1. y? cómo termina la historia??? No me dejen con la duda. Quién fue?
    Muy buena las analogías entre el evangelio y el cacao.
    Aprobado.

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  2. la consigna dice que debían elegir dos pares. Eligieron solo uno. Falta la mitad del trabajo.

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