jueves, 14 de mayo de 2009

Trabajo Práctico Nº 4



Mi nombre es Mariana, tengo 25 años y estoy enamorada del mejor amigo de mi hermano. Él se llama Martín, es corredor y también tiene 25 años. Admiro de él tanto su físico como su forma de ser, su rigurosidad, su responsabilidad y profesionalismo. Es una persona que se despierta y se acuesta temprano, con los horarios bien fijados. Ama hacer deporte y mantiene una rutina constante. Es muy activo y siempre con pilas, de ahí su placer por correr. Busca un equilibrio mental y corporal a partir de practicar su deporte favorito. Conoce su cuerpo y sabe interpretar sus avisos y notar cuando debe bajar intensidad y de que forma hacerlo.
Decidí que lo invitaría a cenar para conquistarlo. Pensé miles de lugares a donde llevarlo y se me ocurrió la idea de invitarlo a cenar en la cima del cerro, un lugar ideal en donde le prepararía algo especial para él. La parte superior del cerro es un lugar silencioso y tranquilo donde se pueden contemplar mejor las estrellas y la ciudad, así como también, estar en contacto con la naturaleza y con uno mismo. Esto me pareció que a Martín le encantaría, ya que sé que le gusta disfrutar de los momentos al aire libre.
El atletismo es un deporte que exige el máximo esfuerzo para un buen rendimiento, lograr superarse día a día y poder llegar a una meta. Pensé la cena en función de la profesión de Martín, por lo tanto la organicé de una manera en la que deberíamos ir superando diferentes etapas para llegar a la meta final, con comida, bebida y música que a él le guste. Las diferentes etapas se darían a medida que subiríamos el cerro, que se hace cada vez mas complicado en cada subida para llegar a la cima. En cada una de las paradas, comeríamos primero la entrada, luego el plato principal y por último el postre. Para llegar a cada una de ellas sería necesario esfuerzo y perseverancia y sería muy atractivo para Martín ya que a él le encantan los desafíos.




Primera etapa: Precalentamiento/entrada: Llegaríamos al cerro en bicicleta con ropa adecuada, deportiva liviana y zapatillas bien comodas, para realizar la actividad. De entrada le ofrecería un jugo saborizado con vitaminas y una ensalada de vegetales verdes. Luego de ese primer encuentro, nos prepararíamos para comenzar a escalar, primero estiraríamos un poco haciendo reconocimiento del espacio y nos mentalizaríamos para poder alcanzar la primera meta con el mejor estado posible y así disfrutar de la cita. A medida que iríamos subiendo mantendríamos el ritmo de la respiración e iríamos bebiendo agua con limón constantemente para no deshidratarnos. Tratando de cumplir con todos los requisitos necesarios para lograr una buena actividad, con la rigurosidad que tienen los deportistas como Martín.



Segunda etapa: Ejercicio/ plato principal, cena: A mitad del camino, nos detendríamos a comer el plato principal. Le prepararía un sándwich de pan de salvado, pollo, lechuga, tomate y rúcula. Para beber le ofrecería agua mineral sin gas. Llevaría nueces y almendras para ir comiendo mientras subímos, porque éstas tienen hidratos de carbono y son fuente de energía. Mientras disfrutamos de la comida charlaríamos sobre nuestras vidas, me interesaría por su carrera del domingo anterior. A medida que la charla se diera nos iríamos conociendo cada vez más.
Luego de una hora de hacer la digestión, seguiríamos subiendo para llegar a la cima. Esa sería la parte del camino más ardua siendo el terreno más rocoso y con obstáculos que tendríamos que saltear.



Tercera etapa: Elongación/ postre: Al llegar a la cima del cerro podríamos contemplar bien la ciudad y el cielo a la luz de la luna. Mientras estiraríamos nuestros músculos escuchando música en el equipito que yo llevaría en mi mochila. El estilo de música que llevaría y que a Martín le puede llegar a gustar sería rock nacional como Los Redonditos de Ricota, Los Piojos, La Marcha de Rolando y algo de Soda Stereo. Nos dispondríamos a descansar y a comer una manzana que llevaría para el postre. Estaríamos en contacto con la naturaleza y el silencio, como cuando se esta en una carrera y solo se escuchan los pasos.
Después de llegar a la cima, y descansar, nos dispondríamos a bajar del cerro. A Martín le encantaría esta cita planeada ya que yo podría demostrar mucho interés en la actividad más importante para él. Tanto como él se esmera en esforzarse y tener constancia en su vida diaria, yo también lo haría para conquistarlo y para que él se sienta cómodo y a gusto.
Esta primera cita sería genial pero todavía mi carrera sigue, no llegué a la meta, tendré que esperar haber que pasará en la segunda cita.




1 comentario:

  1. Interesante el juego gráfico, y la relación comida y actividades deportivas. Aunque es raro la comida en el cerro!!!,
    No solo tiene que estar en estado el deportista/cita sino quien lo planea...
    Y por mucho que me guste el deportista, por lo menos yo, no estoy dispuesta a semejante sacrificio :)
    Igual creo que ni al deportista más fanatico le gustaria escalar para comer algo.
    Quizás lo mejor es sacarlo de su rutina!

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